lunes, 27 de noviembre de 2006

Impulsos

¿Qué mueve al ser humano? Más allá de las teorías psicológicas, emocionales o de cualquier otro orden, que pretenden definir el origen que nos impele al destino, creo que existen una serie de impulsos entremezclados, algunos incluso banalizados. Hoy en día, el principal impulso social, es el material, la posesión de bienes, representado en su máximo exponente: el dinero. Pero no es el único, hay más, significados en el orden, lugar y momento de cada una de nuestras vidas. Cuando creemos que los que nos impulsa son conceptos materiales, llega una situación critica, donde te ponen el destino encima de la mesa, y tu fuero interno se deja llevar por otros impulsos, genéticos, emocionales, vitales: la supervivencia.

Conste, que yo anteriormente, en otros comentarios (ECDV-I y ECDV-II) ya comentaba que tanto la felicidad como la esperanza pueden ser (y son en gran parte) impulsos en la vida de muchas personas. Luego queda la manipulación que se hace de estas emociones, pero es bien cierto que los impulsos vitales a la hora de tomar decisiones críticas, se tornan emocionales, primarios y vitales, lejos del materialismo neo-conservador.

Estaba dando vueltas a esta idea, cuando en los últimos días, he sido testigo de como algunas personas, fuera de su discurso superficial habitual, daban un giro copernicano a su punto de vista de la vida, cuando ésta empezaba a darles la espalda.

y es que creo que los impulsos que nos mueven, muchas veces son en el fondo la expresión de nuestros deseos y esperanzas, que luego transformamos en necesidades, confundiendo la meta (gracias, marketing) pero todos albergan un único motivo: encontrar sentido a nuestras decisiones, y al fin y al cabo, decidimos muchas veces de forma impulsiva.La razón suele quedar lejos de los impulsos vitales, pues muchas veces, tienes que tomar una decisión en cuestión de segundos, y es ahí entonces, donde sacamos lo mejor de nuestra memoria genética, de miles de años de empirismo almacenado en 4 míseras letras, que hacen que nos protejamos de nuestras propias decisiones.

Impulso Vs. Razón, una sirve para vivir a largo plazo, otra para vivir a corto plazo, son complementarias, y en el equilibrio está el secreto de la longevidad.

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sábado, 11 de noviembre de 2006

Puertas

¿Se pueden poner puertas al campo?, tal y como funciona nuestra sociedad, parece que cada vez es más posible esta opción de reparcelamiento mental. Como bien dicen por el Valle de Ayora, los montes de este estado plurinacional comunitario, identitario (o algo así...), están llenos de vallados y accesos restringidos. El significado de la expresión es otro, pero la realidad y la obcecación de algunos, están retorciendo la semántica, para transformarla en palabros literales (literalurgia).

Todo este rollo viene como introducción a algo que me ha pasado, algo que me ha enojado, y por último, me ha echo sonreir. El excelso ayuntamiento de mi ciudad, en un alarde de imaginación arquitectónica, ha puesto unos pivotes en una carretera de acceso entre la ciudad y una carretera de un monte cercano. Claro que, esto no significaría nada, sino fuera porque esta carretera era utilizada a diario por cientos (sino miles) de vehiculos para atajar. Me explico, gracias a este vial, se podía reducir la salida de la ciudad en al menos 10 minutos, reduciendo el viaje al trabajo entre 15 y 20 minutos, debido a la gran capacidad de interconexión de las carreteras delmonte mencionado. Esto suponía un ahorro de combustible, tiempo y mala baba al intentar conducir rodeado de amables conductores somnolientos. No obstante, hay un tunel cercano, de reciente y glamourosa construcción que también sirve para adelantar y atajar ese cuarto de hora. El problema estriba en que tiene poco más de un kilómetro, y cuesta 1,5 €uros!

Creo que el Ayuntamiento, en su infinita sabiduria, y para ahorrar combustible, ha intentado forzar a los malintencionados automovilistas a que ahorren (reduciendo el impacto medioambiental por Kyoto y esas cosas) pasando por caja. Gran decisión política. Tendrán mi voto si vallan tmbién las autopistas y el mar, para que no vengan pateras.

A pesar de todo, y tal como se aprecia en al foto, el personal a optado por circunvalar la barrera, haciendo trial outdoor con el coche, por encima de la tierra, ahorrándose tiempo, gasolina y dinero. ¿Porque los responsables políticos, cuando tienen un problema, en vez de buscar primeramente la solución, se tiran como locos a rentabilizar el problema? Se me ocurre ahora mismo que con la OTA/ORA pasa lo mismo (y no han solucionado nada). Antes de buscar la solución, te exigen pasar por caja. Creo que no deberían haber puesto unos pivotes tan patéticos a un camino tan oportuno. Me imagino que terminarán asfaltando medio monte, y llenándolo de barreras... o quizás al final, cuando no quede mas remedio, pongan una barrera y un peaje, para cobrar lo que se les escapa del tunel. Mientras no pongan peajes en las rotondas...

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miércoles, 1 de noviembre de 2006

Instinto

Ayer paré el coche, camino de casa. Siempre paso por una zona arbolada, mitad monte, mitad guardián de ciudadela. Es un trozo lleno de colores ocres, verdes y anaranjados, que contrastan con cielos grises o azulados, según sea el estado de ánimo del señor de las nubes. Normalmente, subo la música, incunables de los 70 y 80, que me llevan en volandas por la estrecha carretera; con alegorías poéticas en forma de canción. Tiempo de cantar, tiempo de parar. No sé porque lo hice, pero en cuanto detuve el coche, cierta excitación se apoderó de mí, no lo tenía previsto, no era algo habitual... fue algo espontaneo. Cuando pasaron un par de minutos, después de apagar el motor, me decidí a bajar del vehículo.

La sensación de estar en un sitio no previsto, en una acción no premeditada me perturbaba. Sin saber el motivo, me empecé a alejar de allí. Según lo hacía, el color verde se apoderaba de mi entorno, y sentía cierta desnudez ante la estampa. Empecé a sentirme inseguro, sólo, perturbado. Cuando giré la cabeza, el coche ya no se encontraba allí; tan solo estaba yo y la naturaleza. La sensación de desasosiego y miedo empezó a rodearme, todo el tiempo tenía sensaciones que normalmente reprimía. Tuve miedo por el coche, por si me pasaba algo, por si me perdía.... Sentí una terrible inseguridad. Un torpe instinto de supervivencia parecía intentar salir de mi interior.

El desarrollo humano hace que reprimamos e inutilicemos infinidad de instintos y sentimientos que antes servían para sobrevivir y subsistir. Ahora no tenemos más que ir al supermercado, y ya tenemos supervivencia. Vamos al centro de inseminación artificial, ya ya tenemos subsistencia... es algo tan ridículo: luchar contra la naturaleza, y creernos que la hemos ganado. La inseguridad que el ser humano cubre con pequeños elementos, como joyas, relojes, teléfonos, agendas, bolígrafos, gafas, chaquetas de diseño, muebles.... es algo que a la par de garantizarnos un futuro mejor, y por ende, el progreso, nos aleja de nuestra verdadera naturaleza. El peor error que podríamos cometer es olvidarnos que una vez fuimos animales... y que nunca dejamos de serlo.

Según pasaba el tiempo, la sensación de inseguridad fue mitigándose, algo familiar hacía que me relajara. El suave ulula del viento a través de las hojas de hayas, eucaliptos y pinos, atrajo a mi memoria recuerdos de una infancia campestre. Cada vez estaba más cómodo, más tranquilo. Las preocupaciones desaparecieron, y algo dentro de mi interior me confirmó lo que ya sospeché una vez: la naturaleza es el origen, no el medio.

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Por: binfer. Leer los 3 Comentarios Deja tu opinión Enlace

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