domingo, 25 de mayo de 2008

25 años después...

Hace 25 años que pasó la ría de Bilbao, por encima de Bilbao; además de otros innumerables municipios. Cabe destacar que aquella vez se produjo la confluencia de todos esos factores que nunca coinciden, y que una vez puestos de acuerdo, hacen de la situación un infierno.

Pinchando el título de este post, se puede acceder a un especial de El Correo, realizado en 2002, donde se recogen todas esas fotos que la memoria popular empieza a olvidar. La cuestión es que hace apenas 25 años, cuando la ría subió premeditadamente más arriba de sus orillas, no existía ningún órgano de protección civil, coordinación de catástrofes o personal preparado. Una de las situaciones más surrealistas fue la provocada antes del desbordamiento. Coincidió con las fiestas de Bilbao, donde las de txoznas, bares y zona festiva, se asienta al borde de la ría. Ese año, aún cuando andaban las cuadrillas entre efluvios etílicos y demás sustancias sospechosas, el centro meteorológico dio el aviso: en un par de horas la ría desbordaría a su paso por Bilbao y demás municipios. La cantidad de agua caída y el desembalse obligado no permitieron saber a priori la altura del desbordamiento, pero se sabía que iban a ser más de uno o dos metros sobre el nivel habitual. Hace poco hubo un especial en la ETB sobre esta situación, y francamente, la labor periodística sucumbió a la realidad: el desalojo durante apenas dos horas de la parte vieja de Bilbao fue llevada acabo por los propios comparseros y camareros de la zona de fiestas, con el apoyo de alguno de los policías que andaban por allí, ante las risas, indiferencia y choteo generalizado. Después, la tragedia: 34 muertos y 5 desaparecidos.

En la zona de Rekalde los vecinos salían de sus casas por el 1º, pues de ahí para abajo quedaba todo sepultado por lodo y piedras. En innumerables zonas de Bilbao y Vizcaya no hubo tiempo para huir, tan solo para observar la crecida y luego ayudar. Muertos y desaparecidos quedan en el olvido, lejos de los planes de evacuación. Los días posteriores tuvo que entrar el ejercito en casi todos los pueblos, porque no había más ayuda, montando sus campos de refugiados y poniendo todo su material móvil a disposición de los pueblos. El pillaje sustituyó al agua, y el doloroso recuerdo del barro ocultó lo que antaño fue una gran ciudad. Ese año Bilbao dejó de ser lo que era, y certificó su muerte natural como ciudad industrializada.

El otro día, viendo lo de Birmania primero, y lo de China después, mi buena amiga Kleisa comentaba que aunque nos parezca lejano, nosotros también somos en cierta manera tercermundistas; pues aún cuando tenemos "ahora" protocolos de emergencia, personal preparado y materiales específicos, si vuelve a pasar algo parecido, o de mayor impacto, no seríamos capaces de evacuar la ciudad. Qué nos queda? pensar que otra situación similar queda muy lejos, y que cuando suceda, quizás tengamos más carreteras y vías de escape.

Brindo mi recuerdo a esos vecinos que tuve cerca de mi, y dejé de tener después de esas fechas. Sus casas quedaron sepultadas por el barro.

25 años después, en Bilbao quieren construir casas en una isla inundable en medio de la ría.

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Por: binfer. Leer los 3 Comentarios Deja tu opinión Enlace

sábado, 3 de mayo de 2008

Dicen...

Dicen de los poetas frustrados que lloran las noches de luna nueva y gritan las de luna llena. Dicen que la poesía dejó de correr por sus venas al mismo tiempo que empezó a correr el alcohol. La prosa sustituye a las rosas rojas por los pechos rosados, y la belleza de una sutileza se torna macabra directa a los ojos, al corazón. Persiguen mujeres donde su lírica dejó de perseguir estrofas. Celebran sus derrotas cual retórico romano, pues las victorias huyeron lejos de su ego, y la risa sorda de una noche cualquiera, enmudece el silencio del soleado sótano vacío que alberga su memoria.

La tristeza es fuerza donde las cuartetas no riman, donde las consonantes no se emparejan ni con vocales solitarias. Son Poetas furibundos, moribundos, de botella fácil y futuro difícil. Dicen que las mazorcas de maíz amarillean por el día. Bien sabe Dios que los dientes de la poesía amarillean esas noches oscuras. La prueba de su existencia no siempre es una línea escrita, unas veces es línea blanca, otras roja. Las palabras no escritas se acumulan entre cartones ufanos de negro vino, negro destino.

Dicen de los gatos, que solo ellos saben quién es poeta y quién profeta, y no siempre aciertan…

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Por: binfer. Leer los 8 Comentarios Deja tu opinión Enlace

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