
¿Será que las nieves perpetuas no existen, y todos los años opositan para sacar plaza en montes y ciudades de elevada posición orográfica?. Coincidiendo con las oposiciones de Osakidetza, donde cerca de 80.000 personas pelean por 2.600 plazas, y dada la casualidad que conozco personalmente a más de 3 opositores/as, caigo en la cuenta de tan tamaña prueba, y las esperanzas que cientos de personas depositan en este tipo de pruebas. Dedico a tod@s aquell@s sufridores/as de exámenes públicos este post, nadie sabe lo que pasa por su cabeza...
Y es que, desde
Kleisa, que transita por la OPE con locomotora en pruebas, hasta esa amiga anónima, que buscando el futuro, pelea con uñas y dientes una plaza de enfermera; absolutamente todo el mundo espera algo más de estos exámenes que un pabellón lleno de personas.
La nieve tarda cada vez más en venir a visitarnos. Este invento bufo del cambio climático, empieza a ser real, y todo lo que los agoreros y pesimistas de medio pelo vociferaban en los 80... se torna ciencia, escapando del rumor lejano de los ecologistas "notienennidea". Este comentario es prematuro, quedan todavía un par de días, antes de que la estampa de la foto sea cierta. Ese monte cercano a Bilbao, que se viste de blanco
Zahara Fashion, y que oculta sus pistas de tenis y frontenis (lo siento chicos, tendréis que dirimir vuestras diferencias tenísticas en un polideportivo, o en la pista privada de M. Higgins....
;-D ), suele acompañar a cientos de infantes en su viaje a través de la niñez con un plástico pegado al culo.
Y como no quiero dejar a nadie fuera, recuerdo que el invierno, a parte de ser la época blanca, es también la fecha de la celebración del nacimiento de un tal, Jesús, al que dejo aquí reseñado, para que los compañeros de lectura puedan comentar que les parece la moda
levita/ponchoplaestino de hace 2.000 años.
Mi último saludo va para
Fabio, atrapado en el descanso que supone disfrutar de unas pequeñas vacaciones, y la visita fatídica del raciocinio en forma de tiempo para pensar.
La nieve es para disfrutarla, no para añorar el verano.