25 años después...

Pinchando el título de este post, se puede acceder a un especial de El Correo, realizado en 2002, donde se recogen todas esas fotos que la memoria popular empieza a olvidar. La cuestión es que hace apenas 25 años, cuando la ría subió premeditadamente más arriba de sus orillas, no existía ningún órgano de protección civil, coordinación de catástrofes o personal preparado. Una de las situaciones más surrealistas fue la provocada antes del desbordamiento. Coincidió con las fiestas de Bilbao, donde las de txoznas, bares y zona festiva, se asienta al borde de la ría. Ese año, aún cuando andaban las cuadrillas entre efluvios etílicos y demás sustancias sospechosas, el centro meteorológico dio el aviso: en un par de horas la ría desbordaría a su paso por Bilbao y demás municipios. La cantidad de agua caída y el desembalse obligado no permitieron saber a priori la altura del desbordamiento, pero se sabía que iban a ser más de uno o dos metros sobre el nivel habitual. Hace poco hubo un especial en la ETB sobre esta situación, y francamente, la labor periodística sucumbió a la realidad: el desalojo durante apenas dos horas de la parte vieja de Bilbao fue llevada acabo por los propios comparseros y camareros de la zona de fiestas, con el apoyo de alguno de los policías que andaban por allí, ante las risas, indiferencia y choteo generalizado. Después, la tragedia: 34 muertos y 5 desaparecidos.
En la zona de Rekalde los vecinos salían de sus casas por el 1º, pues de ahí para abajo quedaba todo sepultado por lodo y piedras. En innumerables zonas de Bilbao y Vizcaya no hubo tiempo para huir, tan solo para observar la crecida y luego ayudar. Muertos y desaparecidos quedan en el olvido, lejos de los planes de evacuación. Los días posteriores tuvo que entrar el ejercito en casi todos los pueblos, porque no había más ayuda, montando sus campos de refugiados y poniendo todo su material móvil a disposición de los pueblos. El pillaje sustituyó al agua, y el doloroso recuerdo del barro ocultó lo que antaño fue una gran ciudad. Ese año Bilbao dejó de ser lo que era, y certificó su muerte natural como ciudad industrializada.
El otro día, viendo lo de Birmania primero, y lo de China después, mi buena amiga Kleisa comentaba que aunque nos parezca lejano, nosotros también somos en cierta manera tercermundistas; pues aún cuando tenemos "ahora" protocolos de emergencia, personal preparado y materiales específicos, si vuelve a pasar algo parecido, o de mayor impacto, no seríamos capaces de evacuar la ciudad. Qué nos queda? pensar que otra situación similar queda muy lejos, y que cuando suceda, quizás tengamos más carreteras y vías de escape.
Brindo mi recuerdo a esos vecinos que tuve cerca de mi, y dejé de tener después de esas fechas. Sus casas quedaron sepultadas por el barro.
25 años después, en Bilbao quieren construir casas en una isla inundable en medio de la ría.
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