The memories in blue
Hay veces que una fotografía es algo más que el momento que describe, pudiendo abarcar el momento anterior y posterior de la misma (como bien dijo el otro día un buen amigo mio); normalmente despreciado por los adoradores de la foto clásica. La memoria suele describir una trayectoria similar. Muchas veces despreciamos las circunstancias de un recuerdo, en pos del momento vivido, sin ser conscientes de la importancia del entorno y la escala temporal en la que lo sufrimos. Creo que Fabio anda divagando en este sentido.
La inquietud del cambio sufrido nos escupe una triste realidad, la del progreso a nuestro alrededor. El quehacer diario se torna difícil cuando nos enfrentamos a nuestro sueños de la infancia, incumplidos y defenestrados por una sociedad de consumo que nos empuja a ser únicamente piezas de un puzzle inacabado, nunca la mano que lo construye.
Me empiezo a cansar al ver que todo se dirige al control poblacional (los últimos chips comestibles de RFID patentados por Kodak... ) y a una estructura supranacional, perfecta en sus formas, imperfecta en sus objetivos. El objetivo ahora más que nunca es el de ser feliz, no el de aprender, mejorar, crecer... Orwell disfrutaría con este musical en formato reality, actores protagonistas a pie de calle, ufanos de las arias de un sistema global que impone sus modas.
Y la memoria sigue guardando y albergando recuerdos de una infancia lejana, distinta de la actual, donde yutube ha sustituido a la peonza.
Propuesta del día: vamos a recordar aquellos maravillosos años, y expongamos el recuerdo más simple y ñoño que tengamos. Mi recuerdo: las batallas de agua en los veranos calurosos de Castilla, sin pistolas a presión; tan solo con botellas reutilizables de mistol. Que pena de playesteision...
La inquietud del cambio sufrido nos escupe una triste realidad, la del progreso a nuestro alrededor. El quehacer diario se torna difícil cuando nos enfrentamos a nuestro sueños de la infancia, incumplidos y defenestrados por una sociedad de consumo que nos empuja a ser únicamente piezas de un puzzle inacabado, nunca la mano que lo construye.
Me empiezo a cansar al ver que todo se dirige al control poblacional (los últimos chips comestibles de RFID patentados por Kodak... ) y a una estructura supranacional, perfecta en sus formas, imperfecta en sus objetivos. El objetivo ahora más que nunca es el de ser feliz, no el de aprender, mejorar, crecer... Orwell disfrutaría con este musical en formato reality, actores protagonistas a pie de calle, ufanos de las arias de un sistema global que impone sus modas.
Y la memoria sigue guardando y albergando recuerdos de una infancia lejana, distinta de la actual, donde yutube ha sustituido a la peonza.
Propuesta del día: vamos a recordar aquellos maravillosos años, y expongamos el recuerdo más simple y ñoño que tengamos. Mi recuerdo: las batallas de agua en los veranos calurosos de Castilla, sin pistolas a presión; tan solo con botellas reutilizables de mistol. Que pena de playesteision...
Etiquetas: filosofía, reflexiones, sociedad

