
El mayor problema de esta sociedad es el materialismo imperante, a todos los niveles. Anteriormente, el concepto material quedaba subyugado al concepto necesidad (necesidad de beber, de comer, de dormir, de procrear o disfrutar de la vida...). Hoy en día, de la mano del marketing, la necesidad imperiosa de vender el producto manufacturado, ha doblegado la voluntad humana, generando necesidades vitales donde antes sólo llegaba el deseo. Lo óptimo o pésimo de esta situación no se plantea en ningún foro público. Estos debates quedan cerrrados en foros privados de empresas, en foros de especialistas del tema y asesores gubernamentales de diferente pelaje.
Un amigo mio decía el otro día que ya no es que detrás de las grandes

decisiones haya una oscura conspiración, simplemente grandes compañías. Alguna de ellas, a las que nadie eligió, ni votó, se han definido como adalides de la libertad y la civilización. Algo así como Google, hasta que cedió a las presiones del gobierno chino y censuró sus contenidos. Hay una gran marca de refrescos, (¿por qué todo el mundo sabe cual es, sin decir el nombre...? publicidad quizás...?) cuyo único interés es vender su producto, pero nunca explicitan su filosofía de marca. Dicen que si esta gran marca está en un país, ha llegado la civilización... será ironía, no? Si eso es verdad, en vez de pisos VPO y trabajo estable, podríamos dar cheques regalo de 50 botellines o latas de esta marca.
Este post no versa sobre este refresco, sino sobre el continuo acoso y derribo de nuestra razón, de nuestro sentido común, llegando a ver totalmente normal que sean los pequeños productos (tabaco, moviles, bebidas, cremas exfoliantes...) los que se protege desde la política legislativa, y sean precisamente las necesidades básicas: empleo, vivienda, educación... las menos atendidas por parte de la sociedad y los gobiernos. Ahora por ejemplo, ya no importa que no tengas carrera, pues un trabajo donde ganes dinero para salir de fiesta y comprarte todos aquellos pequeños artículos que nos venden, tiene más prestigio que estudiar a largo plazo. Los empollones nunca fueron populares, pero ahora menos. Eltremendo materialismo con el que se mueve la sociedad, hace que no importe si eres un auténtico analfabeto o mentecato, pues en el caso de tener un móvil 3G o un coche último modelo, puedes llegar a ser un tío majo, legal, atractivo, interesante... Siempre me acuerdo de lo lejos que llegó roldán, después de falsificar su graduado escolar.
Si Nietzsche levantara la cabeza, se presentaría a presidente por algún partido progresista...